{"id":594,"date":"2024-06-30T18:36:14","date_gmt":"2024-06-30T15:36:14","guid":{"rendered":"https:\/\/planeta21vek.ru\/artemiada\/isp\/?p=594"},"modified":"2025-11-20T20:26:11","modified_gmt":"2025-11-20T17:26:11","slug":"malebranche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/planeta21vek.ru\/artemiada\/isp\/2024\/06\/30\/malebranche\/","title":{"rendered":"Nicol\u00e1s Malebranche. Resolviendo el problema de la relaci\u00f3n entre alma y cuerpo"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Nicolas Malebranche es el m\u00e1s significativo entre todos los seguidores de Descartes; actu\u00f3 como sistematizador y el mayor te\u00f3rico del ocasionalismo. El punto de partida en el desarrollo del ocasionalismo (del lat\u00edn ossasio &#8211; ocasi\u00f3n, ocasi\u00f3n) fue el problema de la relaci\u00f3n entre alma y cuerpo. La soluci\u00f3n a este problema propuesta por Descartes no satisfizo ni siquiera a muchos de sus seguidores; les pareci\u00f3 insuficientemente convincente. Los defensores del ocasionalismo opinaban que la interacci\u00f3n natural entre sustancias corporales y espirituales es imposible. Al mismo tiempo, explicaron la relaci\u00f3n entre alma y cuerpo por intervenci\u00f3n divina.<\/p>\n<p align=\"justify\"><!--more--><\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"https:\/\/planeta21vek.ru\/artemiada\/isp\/2024\/06\/30\/malebranche\/malbransh230624\/\" rel=\"attachment wp-att-595\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-595\" src=\"https:\/\/planeta21vek.ru\/artemiada\/isp\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/malbransh230624.jpg\" alt=\"\" width=\"248\" height=\"310\" srcset=\"https:\/\/planeta21vek.ru\/artemiada\/isp\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/malbransh230624.jpg 248w, https:\/\/planeta21vek.ru\/artemiada\/isp\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/malbransh230624-240x300.jpg 240w\" sizes=\"auto, (max-width: 248px) 100vw, 248px\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"justify\">Malebranche naci\u00f3 en Par\u00eds en 1638 en el seno de una gran familia noble. Creci\u00f3 como un ni\u00f1o extremadamente enfermo, lo que influy\u00f3 en la decisi\u00f3n de sus padres de educarlo en casa. Un estilo de vida hogare\u00f1o apartado, un aislamiento casi total de sus compa\u00f1eros y una educaci\u00f3n en un esp\u00edritu religioso: todo esto contribuy\u00f3 en gran medida al surgimiento de una tendencia a la reflexi\u00f3n solitaria, que dej\u00f3 su huella en toda la vida posterior de Malebranche. A la edad de diecis\u00e9is a\u00f1os, la salud de Nikola hab\u00eda mejorado algo, lo suficiente como para que sus padres consideraran posible enviarlo a continuar su educaci\u00f3n en una de las grandes universidades reci\u00e9n abiertas en Par\u00eds. En 1656 comenz\u00f3 a estudiar teolog\u00eda en la Sorbona (el estudio dur\u00f3 tres a\u00f1os). En 1659 ingres\u00f3 en la congregaci\u00f3n religiosa del Oratorio de Jes\u00fas, y en 1664 fue ordenado sacerdote. Principales obras de Malebranche: \u201cEn busca de la verdad\u201d (1674-1675), \u201cReflexiones cristianas\u201d (1683), \u201cConversaciones sobre metaf\u00edsica\u201d (1688). Malebranche muri\u00f3 en Par\u00eds en 1715.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Teor\u00eda del ser.<\/strong>\u00a0Siguiendo a Descartes, Malebranche defiende la ontolog\u00eda dualista. Todas las variedades de seres creados son modalidades de materia o esp\u00edritu. Adem\u00e1s, existe una Esencia Suprema: una sustancia incorp\u00f3rea, pensante e increada, es decir, Dios. Considerando el \u201corden de las cuestiones metaf\u00edsicas\u201d en En busca de la verdad, Malebranche afirma: \u201cLo primero que sabemos es la existencia de nuestra alma\u201d (1:2, 369); Adem\u00e1s, la \u00abevidencia irrefutable\u00bb de la presencia de un alma son todos los actos del pensamiento humano (ya que todo lo que piensa existe, al menos en el momento de pensar). El fil\u00f3sofo franc\u00e9s defiende la prueba ontol\u00f3gica de la existencia de Dios: \u201cSi uno piensa en Dios, debe existir. Otro ser, aunque reconocible, puede no existir. Se puede comprender su esencia sin su existencia, su idea sin \u00e9l mismo. Pero no se puede comprender la esencia del infinito sin su existencia\u201d (3: 12, 53 &#8211; 54). La idea del infinito se realiza a trav\u00e9s de la contemplaci\u00f3n directa, accesible a todos. Al mismo tiempo, es imposible contemplar la inexistencia, por lo que la idea de infinito debe necesariamente estar asociada a un determinado ser infinito como prototipo; Este tipo es Dios. Habiendo encontrado una soluci\u00f3n satisfactoria, en su opini\u00f3n, al problema de la existencia de Dios, Malebranche declara que la proposici\u00f3n \u00abDios existe\u00bb es un principio metaf\u00edsico tan confiable como la proposici\u00f3n \u00abPienso, luego existo\u00bb. La prueba de la existencia del mundo material exterior, seg\u00fan Malebranche, presupone un conocimiento ya adquirido de la existencia real de Dios. En este sentido, dice que la existencia de Dios es m\u00e1s obvia que la existencia del mundo. Pero a\u00fan as\u00ed, la existencia de un mundo corp\u00f3reo es indiscutible. Su existencia puede probarse si uno conf\u00eda en la Revelaci\u00f3n Divina. La verdadera fe ense\u00f1a a la gente que Dios cre\u00f3 el cielo y la tierra. Adem\u00e1s, los libros sagrados indican claramente que hay miles de seres creados diferentes. Por tanto, es el testimonio de los libros sagrados la prueba indiscutible de la existencia de los objetos materiales.<\/p>\n<p align=\"justify\">Seg\u00fan Malebranche, las sustancias creadas no pueden interactuar naturalmente, sin la intervenci\u00f3n de lo Divino (no est\u00e1 de acuerdo con Descartes en este punto). Su fundamentaci\u00f3n de esta posici\u00f3n consiste en un intento de probar dos tesis interrelacionadas: a) el cuerpo no puede actuar sobre el esp\u00edritu, b) el esp\u00edritu no puede actuar sobre el cuerpo.<\/p>\n<p align=\"justify\">a) La materia no puede actuar sobre el esp\u00edritu, ya que es extensa, y todas las propiedades de extensi\u00f3n se reducen a relaciones espaciales; Las relaciones espaciales no pueden influir de ninguna manera en la mente inmaterial y no espacial.<\/p>\n<p align=\"justify\">b) El esp\u00edritu no puede actuar sobre el cuerpo, ya que no existe una conexi\u00f3n necesaria entre su voluntad y los movimientos de los cuerpos. Por ejemplo, el deseo de una persona de agitar la mano y el movimiento de la mano son dos fen\u00f3menos cuya conexi\u00f3n necesaria entre s\u00ed no puede ser demostrada por la raz\u00f3n. S\u00f3lo podemos concluir que la experiencia habla de la coexistencia de estos dos eventos (y nada m\u00e1s). Adem\u00e1s, Malebranche se basa en la doctrina agustiniana de la creaci\u00f3n continua. Si Dios renueva continuamente el mundo, entonces debe seguir siendo la causa principal de los movimientos de los cuerpos creados: \u201chay una contradicci\u00f3n en el hecho de que todos los \u00e1ngeles y demonios reunidos puedan sacudir una pajita. Porque ning\u00fan poder, por grande que pueda imaginarse, puede superar o siquiera igualar el poder divino\u201d (3: 12, 160).<\/p>\n<p align=\"justify\">As\u00ed, debido a la diferencia cualitativa de las sustancias, la conexi\u00f3n entre ellas puede existir y mantenerse s\u00f3lo mediante la intervenci\u00f3n del Ser Supremo. Seg\u00fan Malebranche, la interacci\u00f3n natural es imposible no s\u00f3lo entre dos sustancias creadas, sino tambi\u00e9n entre modos de una misma sustancia. Esta afirmaci\u00f3n se concreta en forma de dos tesis: a) el cuerpo no puede actuar sobre el cuerpo, b) el esp\u00edritu no puede actuar sobre el esp\u00edritu. El argumento del pensador franc\u00e9s puede resumirse brevemente como sigue. A) Un cuerpo no puede actuar sobre un cuerpo, ya que esto se desprende de la idea misma de cuerpo. Esta idea no contiene nada que nos permita concluir sobre la capacidad de los cuerpos para comunicar movimiento. Principalmente porque la idea de extensi\u00f3n y la idea de fuerza motriz no est\u00e1n unidas por una conexi\u00f3n necesaria. Adem\u00e1s, la doctrina de la creaci\u00f3n continua tambi\u00e9n implica la imposibilidad de interacci\u00f3n natural entre los cuerpos. Si la creaci\u00f3n es continua, entonces es razonable estar de acuerdo en que los cuerpos carecen de fuerza activa interna (ya que su existencia est\u00e1 completamente determinada por la voluntad del Creador). B) El esp\u00edritu creado no puede actuar sobre otros esp\u00edritus por la misma raz\u00f3n (la creaci\u00f3n continua excluye la influencia de los esp\u00edritus entre s\u00ed, que no tendr\u00eda su base en la voluntad divina). Entonces, la imposibilidad de interacci\u00f3n natural entre los modos de una misma sustancia, seg\u00fan Malebranche, requiere la adopci\u00f3n de la doctrina de la voluntad Divina como principio supremo de todos los movimientos. Pero aunque Dios es el principio m\u00e1s elevado de cualquier cambio, de ello no se sigue en absoluto que su voluntad sea la \u00fanica raz\u00f3n de todo lo que sucede en el mundo. Adem\u00e1s de la causa general verdadera (o productora suprema), existe un n\u00famero infinito de causas naturales u ocasionales. Una raz\u00f3n ocasional es s\u00f3lo una raz\u00f3n para la manifestaci\u00f3n de la voluntad Divina. Sin embargo, si no fuera por esta raz\u00f3n, tal vez la voluntad Divina nunca habr\u00eda realizado tal o cual acci\u00f3n espec\u00edfica en la forma en que la observamos. Esencialmente, todos los modos de sustancias creadas pueden actuar como causas privadas u ocasionales (seg\u00fan las circunstancias). As\u00ed, por ejemplo, el Sol es causa ocasional de muchos bienes terrenales: la fertilidad del suelo, la existencia de especies animales y un sinf\u00edn de otros objetos que benefician al ser humano. Pero el Sol en s\u00ed no tiene ning\u00fan poder interno especial. Es s\u00f3lo una parte de la sustancia material, animada por la acci\u00f3n de la voluntad Divina. Al desarrollar la teor\u00eda ocasionalista de la causalidad, Malebranche explica que el cuerpo y el esp\u00edritu pueden actuar como causas privadas o naturales de los cambios que ocurren en una persona. Adem\u00e1s, el movimiento de la mano, por ejemplo, se produce porque Dios desea levantar la mano precisamente en el momento en que la persona misma desea lo mismo. En esta situaci\u00f3n, la voluntad de una persona es la causa ocasional del movimiento de la mano, pero la raz\u00f3n verdadera y general de esto es el correspondiente mandato Divino. Del mismo modo, los movimientos corporales pueden ser una causa ocasional de cambio,observado en el alma humana.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Teor\u00eda del Conocimiento.<\/strong>\u00a0Malebranche identifica cuatro formas de cognici\u00f3n: 1) directa, 2) a trav\u00e9s del sentimiento interno, 3) por analog\u00eda, 4) indirecta, a trav\u00e9s de ideas. Estas formas de conocer corresponden a los cuatro tipos de objetos presentes en el universo: Dios; esp\u00edritus creados (que para cada sujeto cognoscente se dividen en dos categor\u00edas: las almas de otros seres y su propia alma); cuerpos materiales.<\/p>\n<p align=\"justify\">1) Directamente, seg\u00fan Malebranche, s\u00f3lo se conoce a Dios. Seg\u00fan el pensador franc\u00e9s, el conocimiento directo puede referirse a \u201ccosas inteligibles\u201d, pero no a cosas materiales, desprovistas de actividad y capacidad de movimiento. Pero entre las entidades inteligibles, s\u00f3lo Dios puede influir directa y directamente en las almas. Por tanto, Dios es el \u00fanico objeto del conocimiento directo. \u201cContemplamos s\u00f3lo a Dios directa y directamente; S\u00f3lo \u00e9l puede iluminar el esp\u00edritu con su propia esencia\u201d (1: 2, 29). Adem\u00e1s, este conocimiento de Dios por parte del alma es muy imperfecto: debido a que el alma, como tipo de ser creado, es desproporcionada con respecto a su causa, no puede comprender la totalidad de las perfecciones divinas.<\/p>\n<p align=\"justify\">2) Con la ayuda de los sentimientos internos, una persona, seg\u00fan Malebranche, comprende su propia alma. El conocimiento de este tipo es muy incompleto e imperfecto. Una persona tendr\u00eda un conocimiento completo del alma s\u00f3lo si tuviera una idea especial del alma, de la cual necesariamente fluir\u00edan todas sus propiedades. Sin embargo, el hombre no tiene tal idea; comprende el alma y sus diversas modificaciones a trav\u00e9s de sensaciones especiales, que siempre son insuficientes.<\/p>\n<p align=\"justify\">3) Las almas de otras personas (as\u00ed como los \u201cesp\u00edritus puros\u201d) se conocen por analog\u00eda. Las almas de otras personas son inaccesibles a nuestro sentido interior, no las conocemos a trav\u00e9s de sus ideas y no tenemos conocimiento directo de ellas debido a la falta de su influencia directa en nuestra conciencia. La \u00fanica manera posible de comprenderlos se basa en la transferencia a otros esp\u00edritus de aquellas propiedades que encontramos en nosotros mismos. Por supuesto, esta forma de conocimiento se basa en la suposici\u00f3n de que la esencia de los esp\u00edritus creados es la misma. Pero esta suposici\u00f3n, seg\u00fan Malebranche, es dif\u00edcil de discutir, ya que, a su vez, es consecuencia de otra tesis: Dios gobierna el mundo mediante leyes inmutables.<\/p>\n<p align=\"justify\">4) Los objetos materiales son comprendidos a trav\u00e9s de la \u201cvisi\u00f3n en Dios\u201d de sus ideas. Al fundamentar esta posici\u00f3n, Malebranche se refiere al hecho de que, debido a la heterogeneidad de sustancias entre los cuerpos materiales y los esp\u00edritus inextensos, no puede haber ninguna correlaci\u00f3n natural, ni conexi\u00f3n natural, ni, por tanto, tampoco conocimiento natural de los cuerpos por parte de las almas. Al mismo tiempo, considera indiscutible que Dios contiene necesariamente las ideas de todas las criaturas que cre\u00f3. Esto significa que el conocimiento de las ideas por parte del alma s\u00f3lo es posible contempl\u00e1ndolas en Dios; por supuesto, \u00fanicamente porque Dios mismo quiere revelarlas a las personas. En segundo lugar, las ideas de las cosas, percibidas clara y distintamente por la mente, son necesarias e inmutables. Pero lo inmutable s\u00f3lo puede residir en una sustancia inmutable, es decir, en Dios. Por lo tanto, vemos ideas inmutables en Dios. En tercer lugar, la teor\u00eda de \u00abver las cosas en Dios\u00bb tiene, en comparaci\u00f3n con otros conceptos epistemol\u00f3gicos, el mayor valor religioso y es m\u00e1s coherente con la doctrina cristiana, ya que \u00abpone a los esp\u00edritus creados en completa y mayor dependencia de Dios\u00bb (1: 2 , 21).<\/p>\n<p align=\"justify\">Malebranche repite repetidamente en sus escritos que \u201cver en Dios\u201d no significa contemplar la esencia de lo Divino. La esencia divina est\u00e1 desprovista de imperfecciones, es simple e indivisible. En Dios no hay coherencia y diversidad de pensamientos (esto es propio de la mente humana); \u00e9l contempla todo en un solo acto; La sustancia divina no se compone de partes, es esencialmente una. El alma humana, al conocer las cosas en Dios, siempre encuentra multiplicidad, que no puede atribuirse a las propiedades de la Causa Suprema. Por supuesto, se puede suponer que, dado que las ideas est\u00e1n en Dios, de alguna manera deben reflejar (o incluso constituir) su esencia. Pero Malebranche da una explicaci\u00f3n: \u201cLa sustancia Divina&#8230; no se la ve en s\u00ed misma, ni seg\u00fan lo que es. Lo ves s\u00f3lo de acuerdo con la relaci\u00f3n que tiene con las creaciones materiales\u201d (3: 12, 51). Resulta que la visi\u00f3n en Dios, aunque le da a la persona la oportunidad de entrar en contacto con la sustancia m\u00e1s elevada, no le permite alcanzar un conocimiento adecuado de ella, ya que en este caso el alma encuentra solo una de las manifestaciones de la Causa Suprema.<\/p>\n<p align=\"justify\">El hombre puede ver las ideas eternas s\u00f3lo porque Dios mismo desea revelarlas; la voluntad de Dios se distingue por su constancia inquebrantable. En general, \u201cDios mismo ilumina a los fil\u00f3sofos con ese conocimiento que los ingratos llaman natural, aunque les sea enviado desde arriba\u201d (1: 2, 21).<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>\u00c9tica.<\/strong>\u00a0Malebranche divide su ense\u00f1anza \u00e9tica en dos partes: la primera de ellas est\u00e1 dedicada a la virtud, la segunda a los deberes morales. Siendo el hombre un ser racional, cuanto m\u00e1s virtuoso y perfecto es, m\u00e1s conectado est\u00e1 con la raz\u00f3n Divina que gobierna el mundo entero. La \u00fanica virtud, seg\u00fan el fil\u00f3sofo franc\u00e9s, consiste en la obediencia a la ley divina o, lo que es lo mismo, en el amor a un orden superior que contiene relaciones de perfecci\u00f3n. \u201cEl amor al Orden no es s\u00f3lo la principal de las virtudes morales, es la \u00fanica virtud: es la virtud principal, fundamental, universal\u201d (3: 11, 28). de condiciones. Una persona debe tener ciertas cualidades (o \u201ch\u00e1bitos\u201d) mentales, sin las cuales la virtud es inaccesible. Estas cualidades especiales son llamadas por el pensador franc\u00e9s: 1) fortaleza mental, 2) libertad mental y 3) obediencia. La fuerza o poder de la mente consiste en la capacidad de mantener la atenci\u00f3n, de centrarla en ideas claras y distintas. El conocimiento de las relaciones de perfecci\u00f3n que constituyen el orden m\u00e1s elevado es imposible sin una cuidadosa consideraci\u00f3n de ideas claras. \u201cSin el trabajo de la atenci\u00f3n&#8230; el alma vivir\u00e1 en ceguera y desorden, ya que naturalmente no hay otro camino para alcanzar la luz que debe guiarnos\u201d (3: 11, 61). La libertad de esp\u00edritu, seg\u00fan Malebranche, es una cualidad que permite retrasar el acuerdo o desacuerdo con alguna posici\u00f3n que requiere investigaci\u00f3n adicional. La libertad de esp\u00edritu es necesaria para no tomar decisiones prematuras en asuntos complicados. La obediencia a la ley Divina es un complemento necesario al poder y la libertad de la mente. Despu\u00e9s de todo, el conocimiento de la naturaleza del bien no es suficiente para volverse virtuoso; tambi\u00e9n se requiere disposici\u00f3n y deseo de seguirlo. El fil\u00f3sofo franc\u00e9s divide los deberes morales en tres tipos: 1) deberes hacia Dios, 2) hacia los dem\u00e1s, 3) hacia uno mismo. Los deberes hacia Dios son bastante numerosos. Estos incluyen: considerar s\u00f3lo a Dios como la causa de nuestra felicidad; teme s\u00f3lo a Dios; gracias a Dios por el conocimiento que revel\u00f3 al hombre, etc. Los deberes morales hacia los dem\u00e1s se reducen a tres principales: a) respeto, b) benevolencia, c) reverencia a las autoridades y sumisi\u00f3n a ellas. Las obligaciones morales hacia uno mismo son luchar por la superaci\u00f3n personal y la felicidad.<\/p>\n<p align=\"justify\">Una caracter\u00edstica esencial de la obra de Malebranche es su deseo de utilizar la filosof\u00eda cartesiana para defender la doctrina cristiana. En su opini\u00f3n, la verdadera filosof\u00eda promueve la difusi\u00f3n de la religi\u00f3n, ya que \u201csubvierte todos los argumentos de los librepensadores, estableciendo su principio m\u00e1s elevado, que est\u00e1 en perfecto acuerdo con el primer principio de la religi\u00f3n cristiana, a saber, que s\u00f3lo Dios debe ser amado. y temido\u201d (1:2, 326).<\/p>\n<p align=\"justify\">Malebranche es considerado, con raz\u00f3n, el mayor cartesiano. Acepta el dualismo ontol\u00f3gico (esp\u00edritu &#8211; materia) de Descartes, su doctrina del m\u00e9todo, ideas sobre el papel y finalidad de los sentidos, la naturaleza y funciones de la mente, la subjetividad de las \u00abcualidades sensoriales\u00bb, etc. , no debe subestimarse la originalidad de la filosof\u00eda de Malebranche: su originalidad \u00fanica viene dada principalmente por su teor\u00eda de las causas ocasionales y la doctrina de \u201cver las cosas en Dios\u201d.<\/p>\n<h5 class=\"subtitle\"><strong>Literatura<\/strong><\/h5>\n<p align=\"justify\"><em>1. Malebranche N.<\/em>\u00a0B\u00fasqueda de la verdad. T. 1 &#8211; 2. San Petersburgo, 1903-1906.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>2. Malebranche N.<\/em>\u00a0Oeuvres. T. 1-4. P., 1871 &#8211; 1884.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>3. Malebranche N.<\/em>\u00a0Oeuvres compl\u00e8tes. T. 1-20. P., 1958\u20141967.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>4. Ershov MH<\/em>\u00a0El problema del conocimiento de Dios en la filosof\u00eda de Malebranche. Kaz\u00e1n, 1914.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>5. Krotov A. A.<\/em>\u00a0Filosof\u00eda de Malebranche. M., 2003.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>6. Oll\u00e9-Laprune L.<\/em>\u00a0La filosof\u00eda de Malebranche. T. 1-2. P., 1870.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>7.Gueroult M.<\/em>\u00a0Malebranche. T. 1-3. P., 1955-1959.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>8.Alqui\u00e9 F.<\/em>\u00a0Le cartesianismo de Malebranche. P., 1974.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>9.McCracken S. J.<\/em>\u00a0Malebranche y la filosof\u00eda brit\u00e1nica. Oxford, 1983<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nicolas Malebranche es el m\u00e1s significativo entre todos los seguidores de Descartes; actu\u00f3 como sistematizador y el mayor te\u00f3rico del ocasionalismo. 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